sábado, 24 de marzo de 2012

Es todo


Foto: Marco Tulio Socorro

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A veces estoy vacía durante largo tiempo.
Existo sin identidad.
Al principio da miedo. Y después ocurre un movimiento de alegría.
Y después se detiene.
La felicidad, es decir morir un poco.
Un poco ausente del lugar donde hablo.


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Tú, tú no puedes pronunciar más el nombre que llevo, que me fue dado por los padres.
Amantes desconocidos.
Dejémoslo, si quieres.
Aún por algunos días de espera.
Me preguntas, aguardar qué, respondo: no lo sé.
Esperar.
En el devenir del viento.
Quizá mañana te escriba de nuevo.


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Se puede vivir de eso.
Reir y llorar después.
Hablo del tiempo que brota de la tierra.
No me queda aliento.
Es necesario que me abstenga de hablar.


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Hora horrenda.
Soberbia y horrenda.
Apenas he conseguido no matarme
haciéndome la idea de su muerte.
De su muerte y de su vida.


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Te encaminas sin atajos hacia la soledad.
Yo no, yo tengo libros


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La lluvia de los niños está reclinada en el sol.
Con la felicidad.
Fui a ver.
Después hubo que explicarles que era natural. Desde hace siglos.
Porque los niños no comprendían, no podían comprender aún la inteligencia de los Dioses.
Luego fue necesario continuar por el bosque. Y cantar con los adultos, los perros, los gatos.


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Vaho de vahos.
Todo es vanidad y persecución del viento.
Estas dos frases fundan toda la literatura de la tierra.
Vaho de vahos, es.
Estas dos frases abren el mundo por si solas: las cosas, los vientos, los gritos de los niños, el sol muerto durante esos gritos.
Que el mundo se arroje a su extravío.
Vaho de vahos.
Todo es vanidad y persecución del viento.


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Llevo una vida mediocre ahora.
Pobre.
Me he vuelto pobre.
Voy a escribir un texto nuevo.
Sin hombre. No habrá nada.
Soy ya casi nada.
No veo nada ya.
Es aún el todo, largo tiempo, antes de la muerte.


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Puedo recomenzarlo todo.
Desde mañana.
En todo instante.
Recomienzo un libro.
Escribo.
¡Y de pronto allí está!
Yo, el lenguaje, lo conozco.
De eso tengo certezas.


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Toda una vida he escrito.
Como una imbécil, eso he hecho.
No está mal ser así.
Jamás he sido pretenciosa.
Escribir toda una vida enseña a escribir.
Eso no salva de nada


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Ven a amarme.
Ven.
Ven a este papel blanco.
Conmigo.

Te otorgo mi piel.
Ven.
De prisa.

Dime adiós.
Es todo.
No sé mas nada de ti.

Me voy con las algas.
Ven conmigo.

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